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| Juan Bocanegra y Jorge Sarmiento en su visita al Consultorio Pentavisual |
¿Qué tan buenos
observadores son? Hagamos un pequeño experimento: ¿han pasado por la calle 73,
cerca de la Universidad Pedagógica y han visto las barreras plásticas que
rodean la construcción de los andenes? ¿no? Esta bien, cuando vuelvan a pasar
por este lugar miren estas barreras y encontraran una intervención muy particular
con la palabra “Parceros” ¿Qué significa esto? ¿de parte de quien están los que
lo han hecho? ¿es vandalismo o mas bien un llamado a la reflexión? Para esto
vamos a recordar algunos apartes del duo artístico Don Nadie, una apuesta del
artista y diseñador industrial Juan Bocanegra y Jorge Sarmiento, por su paso en
Unitec y el Consultorio Pentavisual.
Con la asistencia
de los grupos de ilustración y comunicación visual del programa de diseño gráfico,
pudimos revisar los diversos proyectos de intervención marcaria que comienzan
con el extinto almacén Ley y su identificador. Esta intervención seria parte de
un trabajo académico que les permitió entender el impacto de desacralizar una
marca y develar en ello el pensamiento critico frente a lo que denominaba Guy
Debord con “la sociedad del espectáculo”. La intervención consistió en
intervenir el tomate del logo, un tomate por cierto muy artificial, perfecto, antinatural,
que debía ser machacado. Esta intervención sería el inicio de Don Nadie y las
apropiaciones marcarias.
Su segunda intervención se relaciono con el grupo Éxito, una cadena de almacenes de gran superficie, que comenzó una nueva línea atomizando las tiendas de barrio y sustituirlas por locales de su misma franquicia. Así las cosas, la intervención toma la marca y le altera el sentido con “EXISTO” y la imprimen en bolsas que reparten en las tiendas de barrio para luego convertirse en bolsas de basura. Una lectura muy aguda frente al consumo y el desperdicio del que somos poco conscientes y que ha generado todo el problema de impacto climático.
En los siguientes
proyectos la declaración de Don Nadie no es otra que la de reclamar el
verdadero sentido del arte contemporáneo al cuestionar el ejercicio estético como
un llamado a la acción y no un mero mecanismo de reproducción de las vanguardias
y tendencias del arte. Ejercicios como la instalación, el ready made y la magia
del caos convergen en una fascinante lente que pretende agitar los estamentos
institucionales y enviar una señal para que despertemos del letargo
publicitario y podamos ver el truco detrás de los ilusionistas marcarios.




