El futuro le pertenece a quien puede oírlo llegar.
David Bowie / Cantante y Compositor británico
| Cortesia de Lynda Evelyn |
Como cierre de actividades del Consultorio Pentavisual contamos con la colaboración de Nelson Vera,Músico, Productor Musical y Diseñador Sonoro, para audiolibros, podcasts, radioteatro, cine, animaciones y videojuegos en su Estudio (((Nautilus Sónico))). Co-creador y guía alrededor de Contenidos Narrativos Transmediales y Experiencias Artísticas con Nuevos Medios, en el Nodo para la Imaginación y el Futuro ‘4L3PH’.También con la grata compañía de nuestra egresada del programa de Diseño Gráfico Lynda Evelyn, Directora de Arte para Cine de la Escuela Nacional de Cine. Diplomado en Metodologías Cualitativas de Investigación Social de la Universidad Pedagógica de Colombia. Desarrolladora de contenidos creativos Transmedia y Storytelling con metodología de Design Thinking. Credenciales que nos dan una pista de lo que aportaron al Consultorio en su primer semestre de actividad.
Invitamos a Nelson y Lynda justamente por que el diseño no solo es gráfico, también es una experiencia sonora y como puede ser estratégicamente desarrollada para producir un efecto determinado en quien la escucha. El futuro, como otros conceptos humanos, ha crecido a la sombra de las expectativas y la incertidumbre de lo que nos depara el mañana, sobre todo en una cultura que esta marcada por el presente, el hoy, carpe diem. Así las cosas, Nelson nos dio un periplo por las primeras incursiones del diseño sonoro en los filmes de ciencia ficción y como Hollywood implanto, instalo, una suerte de pauta sonora de la cual no hemos podido zafarnos y esto deja una sensación de alienación y falta de agenciamiento. Cuando se habla de alienación, esto se debe entender como la perdida de la esencia individual en favor de un colectivismo, despojarse de aquello que lo diferencia para encajar dentro del canon social y cultural. Por otro lado, el agenciamiento es la capacidad del sujeto para generar espacios críticos no hegemónicos de enunciación del yo, en y desde lo colectivo, para contrarrestar las lógicas de control que se le imponen.
Así las cosas, las bandas sonoras de las películas de ciencia ficción cruzaron la línea para agenciar un modelo de composición que de alguna forma desafiara las convenciones del momento, incluso de llevar el desarrollo de dispositivos, instrumentos y métodos de creación que desafiaran el campo musical. Series como Star Trek (1964), Dr Who (1963) – el tema principal fue creado por Delia Derbyshire, usando una compleja señal de frecuencia electrónica – y películas como Tron (1982), Blade Runner (1982) – el soundtrack fue compuesto por el visionario Vangelis – llevaron los recursos sonoros a un nuevo nivel que el oído promedio comenzó a incorporar y de cierto modo a interiorizar como ingrediente de sus sueños lucidos sobre la promesa de ese futuro que se debatía entre la distopia y la idealización. ¿se puede sonorizar un futuro diferente? ¿Qué características definen ese sonido? ¿realmente ya todo esta compuesto? ¿si las inteligencias artificiales siguen su curso, que nos queda para customizar esos sonidos?
Para despejar estas preguntas, valdría la pena recordar la historia de Leon Theremin, físico, ingeniero electrónico y violonchelista aficionado ruso quien desarrollo el primer instrumento musical electrónico conocido como el Theremín. ¿Qué es lo maravilloso de este instrumento? Que puede manipular las ondas de energía y convertirlas en sonido. A nuestro alrededor existen campos energéticos que no podemos ver, sin embargo, nos afectan de diversas maneras, entre ellas nuestro ánimo. Leon Theremin investigaba sobre la detección del movimiento a través de las ondas para desarrollar, ojo a esto, una alarma inalámbrica. Mientras efectuaba pruebas se percato de que la presencia de si mano en el campo electromagnético alteraba la frecuencia reproducida por el dispositivo. Un primer atisbo del futuro en los primeros años del siglo XX.
El futuro comienza a proveer los avances que permitirán la creación de instrumentos que de alguna manera irrumpirán en los fundamentos sonoros, lo que permitirá abrir una ventana de veinticinco minutos al futuro. La convergencia entre la ciencia y el diseño generara una manera de comprender y producir el arte, llevándolo incluso a nuevas alturas que nos permitan agenciar los algoritmos para generar una nueva partitura de un futuro que aun no se ha escrito.
Mil gracias a Nelson y a Evelyn por este encuentro, ya veremos que nos depara el presente y por ahora que el diseño me los proteja y el sonido me los ilumine.

















